ITalentMind · Aprender también es cuidar.
Un buen juego inclusivo no obliga a todas las personas a participar igual. Ofrece maneras distintas de comprender las reglas, comunicar decisiones y disfrutar la experiencia. Los niños y niñas autistas son diferentes entre sí: sus intereses, formas de comunicarse y necesidades sensoriales no pueden deducirse solo de un diagnóstico.
Empezar escuchando al niño, no diseñando para una etiqueta
Pregunten por sus intereses y preferencias cuando sea posible. Algunas personas disfrutan repetir una actividad conocida; otras quieren explorar retos nuevos. Algunas prefieren texto y otras imágenes o comunicación aumentativa. Ninguna forma de participación debería tratarse como inferior.
Seis decisiones de diseño que facilitan participar
- Instrucciones breves y concretas: primero explicamos qué vamos a hacer, después mostramos un ejemplo.
- Rutinas previsibles: enseñar el orden de las actividades y señalar cuándo termina cada parte.
- Control sobre los estímulos: volumen bajo o sin sonido, sin destellos, animaciones opcionales y posibilidad de hacer pausas.
- Alternativas para responder: tocar un botón grande, usar el teclado, señalar o contar con apoyo de otra persona.
- Tiempo flexible: sin cronómetro obligatorio, castigos por tardar ni pérdida de puntos por equivocarse.
- Elección real: permitir cambiar de actividad, repetir un nivel o detenerse sin dar explicaciones.
Una propuesta práctica: parejas de imágenes
Empiecen con cuatro parejas de ilustraciones sencillas. Muestren previamente un ejemplo y permitan descubrir las tarjetas a su ritmo. Para algunos niños, ver todas las tarjetas antes de iniciar puede resultar más cómodo. Pueden jugar en pareja, pero eviten convertir la actividad en una prueba de memoria o capacidad.
No todo tiene que ser visual
También pueden ofrecer clasificación de objetos cotidianos, secuencias de actividades, juegos de conversación, narraciones con pictogramas o exploración de intereses favoritos. El objetivo es crear oportunidades de juego con dignidad y autonomía, no entrenar a un niño para aparentar comportarse como otra persona.
Evaluar el diseño desde el respeto
Pregunten «¿te gustó?», «¿qué cambiarías?» y «¿quieres repetirlo?». En lugar de medir solamente aciertos, observen si la actividad permitió elegir, comunicarse y participar con comodidad. Ajusten en colaboración con las familias, docentes y, sobre todo, con la propia persona.
Una idea clave: La inclusión ocurre cuando el entorno se adapta a las personas, no cuando les pedimos que escondan sus diferencias.
Fuentes para profundizar
- Autism Society · Apoyos comunicativos y sensoriales
- National Autistic Society · Ajustes sensoriales
- UNICEF · Juego y bienestar emocional
Material educativo de divulgación. No es una herramienta diagnóstica ni sustituye el acompañamiento profesional cuando sea necesario.

